Bethesda: así se forjó el gigante de los mundos abiertos

23/08/2026 08:26 | 132 visitas
Bethesda: así se forjó el gigante de los mundos abiertos

Si alguna vez has pasado horas explorando montañas nevadas, luchando contra dragones o sobreviviendo a un yermo nuclear, entonces ya conoces el trabajo de Bethesda. Pero, ¿sabes realmente quién está detrás de esos mundos que te han robado el sueño? Hoy quiero contarte la historia de esta desarrolladora que se ha convertido en un pilar del rol occidental, pero desde un punto de vista cercano, como si lo comentáramos en el foro.

Lo primero que me viene a la cabeza es Skyrim. No puedo evitarlo. Ese juego de 2011 sigue siendo el referente para millones de jugadores, y no es casualidad. Bethesda llevaba años perfeccionando una fórmula que mezcla libertad total con narrativa profunda. Pero antes de llegar ahí, el camino fue largo y lleno de decisiones arriesgadas.

De un pequeño estudio a dominar el género

La compañía nació en 1986 en Rockville, Maryland, de la mano de Christopher Weaver. En sus inicios, Bethesda era principalmente una desarrolladora, pero con el tiempo se transformó en editora también. Eso significa que no solo creaban sus propios juegos, sino que ayudaban a publicar los de otros estudios. Es un detalle importante porque gracias a esa doble faceta pudieron sobrevivir a épocas complicadas de la industria.

Su gran salto llegó en 1994 con Arena, la primera entrega de The Elder Scrolls. Hablamos de un RPG en mundo abierto cuando el concepto casi ni existía. No había mapas lineales ni caminos marcados; tú decidías a dónde ir y qué hacer. Eso fue revolucionario, y aunque el juego envejeció mal gráficamente, sentó las bases de todo lo que vendría después.

Luego llegó Daggerfall, que muchos consideran el más ambicioso de la saga por su tamaño descomunal, y más tarde Morrowind, que fue el que realmente puso a Bethesda en el mapa mainstream. Pero si hay un punto de inflexión claro, ese fue Oblivion en 2006. Ahí la franquicia explotó a nivel comercial y crítico, preparando el terreno para el fenómeno Skyrim.

Fallout, la otra gran joya

No todo es fantasía medieval. En 2008, Bethesda lanzó Fallout 3 tras hacerse con los derechos de la saga, originalmente creada por Interplay. La jugada fue arriesgada porque los fans de los dos primeros juegos (que eran isométricos y muy diferentes) veían con recelo un cambio tan radical. Pero el resultado fue brillante: un RPG post-apocalíptico con la fórmula Bethesda funcionó de maravilla.

Después llegaron Fallout: New Vegas (desarrollado por Obsidian, pero publicado por ellos) y Fallout 4 en 2015. Cada entrega ha tenido sus defensores y detractores, pero nadie puede negar que la saga se ha convertido en un pilar de la compañía tanto como The Elder Scrolls.

Microsoft entra en juego

En 2021 todo cambió. Microsoft compró ZeniMax Media, la empresa matriz de Bethesda, por 7.500 millones de dólares. Eso significa que el estudio pasó a formar parte de Xbox Game Studios. Y aquí es donde quiero darte mi opinión personal: creo que fue una decisión buena para ambas partes. Bethesda obtiene recursos casi ilimitados y Microsoft consigue exclusivos de peso en su catálogo.

Una de las consecuencias más visibles es que juegos como Starfield (2023), la nueva IP de ciencia ficción, se lanzaron directamente en Game Pass el día de su estreno. Ramas de la industria no se ven así todos los días. Y aunque algunos jugadores de PlayStation se quejaron, es una estrategia lógica por parte de Microsoft para reforzar su ecosistema.

¿En qué te afecta esto?

Si eres jugador de Xbox o de PC, tienes motivos para celebrar. Todo lo que saque Bethesda de ahora en adelante llegará a Game Pass desde el primer día, sin coste adicional. Si juegas en PlayStation, la cosa cambia: probablemente te quedes sin las futuras entregas de The Elder Scrolls o Fallout en tu consola durante mucho tiempo, o incluso para siempre.

También significa que la compañía tiene más presión para innovar. Con el respaldo de Microsoft, no pueden permitirse fallar. Yo espero que The Elder Scrolls VI (que llevan anunciando años) esté a la altura de lo que prometen. Pero ojo, porque el desarrollo de estos juegos es larguísimo. Los juegos de Bethesda no se hacen en dos años; suelen necesitar cinco o seis.

Mi opinión sincera

Bethesda ha tenido altibajos. Fallout 76 fue un desastre en su lanzamiento, y Starfield gustó pero también dejó a muchos con sabor agridulce por su mundo poco vivo. Aun así, sigo pensando que son de los pocos estudios que entienden qué hace especial a un RPG: la sensación de que el mundo existe sin ti y que tú simplemente pasas por él.

Que hayan cumplido casi 40 años en una industria tan cambiante dice mucho de su capacidad de adaptación. Ahora mismo, su futuro parece más seguro que nunca, aunque eso también les obliga a ser más conservadores con sus decisiones. Esperemos que no pierdan esa chispa de locura que les llevó a crear mundos tan inolvidables.

La próxima vez que entres en un mundo de Bethesda, ya sabes la historia que hay detrás. Y si nunca has jugado a ninguno, te recomiendo empezar por Skyrim o Fallout 3. Son el mejor punto de entrada para entender por qué esta compañía es tan querida (y odiada, también) por la comunidad.

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Fuente original: vandal.elespanol.com